Orientados. Así me gustaría ver a los agricultores estos días. Otros años por estas fechas estaban comenzando con la declaración de cultivos con la tranquilidad de saber lo que tenían que confesar al llegar al banco o a Asaja. 

Pero este año su inseguridad es brutal. La normativa se ha complicado y enrevesado de manera que por donde quiera que vamos, sea la provincia que sea, el agricultor ya sea pequeño, mediano o grande, no tiene claro si la cubierta es voluntaria, obligatoria, de qué anchura, bajo qué condiciones, si le penalizarán, si consulta la web de la junta, si consulta la revista del ministerio, si se deja aconsejar por el vecino estudioso de toda la vida, si le hace caso a la conversación del café mañanero, si por el último vídeo ocurrente de WhatsApp recibido en el móvil o si se deja llevar por el último impulso. 

Zonas especialmente delicadas

En zonas de olivar tradicional de Jaén, donde la rentabilidad se hace cada vez más difícil, se encuentran ante la duda de labrar como llevan haciendo décadas, por que si no “el olivo se nos viene abajo” o empezar a dejar cubiertas vegetales para recibir la pequeña ayuda prevista. Las soluciones previstas por la administración no son de fácil aplicación en todas los lugares de España.

Lo peor es la incertidumbre. La inseguridad. Ojalá en los días que quedan hasta el inicio de la presentación de la PAC se haga un esfuerzo de comunicación por parte de las administraciones para que luego no nos llevemos todos sorpresas. 

Desde LAND Gestión Agrícola trabajamos por dar confianza y seguridad a los agricultores en las decisiones de siembras y nuevas plantaciones, apostando por la rentabilidad a corto y medio plazo de nuestras tierras. E introduciendo toda la información en cuadernos digitales para poder responder a las exigencias de la administración.

Ricardo Aguayo