Unos sacarán los tractores a la calle por unos motivos. Otros los sacarán por otros muy diferentes. Pero lo cierto es que los agricultores y los profesionales de las empresas de servicios a la agricultura lo tienen cada vez más difícil. No me gusta caer en el discurso fácil de culpar a los políticos. Por eso pensaba en una lista de asuntos por los que creo que el sector en general está saliendo a la calle a manifestarse.

  • Subida generalizada de los costes de las materias primas.
  • Escasez de mano de obra para las labores de campo. Desde las más sencillas hasta las de manejo de tractores, cada vez más tecnificadas.
  • Exigencia de digitalización y control por parte de la administración de cada pequeño movimiento que se hace: compras de materias primas, aplicación de fitosanitarios y fertilizantes, labores de poda, labores de suelo, fotos preventivas de cubiertas vegetales… En un sector que no se caracteriza precisamente por su inmersión en el mundo digital.
  • Burocracia creciente en cuanto a solicitudes de la PAC, prevención de riesgos laborales, mantenimiento de maquinaria, control de personal, ley de protección de datos…
  • Exigencias de porcentajes ininteligibles sobre labranza de las parcelas, sobre cubiertas vegetales, sobre restricciones de modos de cultivar…
  • Incertidumbre en los precios de venta por decenas de motivos, entre ellos las importaciones de terceros países.
  • Consecuencias en campo desde hace unos años hasta ahora del aumento generalizado de las temperaturas a lo largo del año, junto con la sequía de los tres últimos.
  • Normas dictadas desde Europa sobre reducción de fitosanitarios con una brocha tan gorda, que dejar entrever un desconocimiento gigante del sector que se pretende regular.

Todos estos factores, y algunos más que a buen seguro me dejo atrás, son los que tienen al sector tan descontento. La rentabilidad de las explotaciones está en juego. Y si cultivar la tierra no es rentable, no se podrá producir alimentos para la sociedad. Y una agricultura en números rojos nunca podrá ser respetuosa con el medio ambiente, como bien me pareció entenderle el otro día a García Azcárate en el IFAPA de Sevilla.