Cada día lidiamos en el campo con las plantaciones de olivar. Estamos en las plantaciones tradicionales y estamos en la plantaciones nuevas. Podamos árboles de sesenta años, de cuarenta años y guiamos plantaciones nuevas en seto.

¿Cómo combinar lo nuevo y lo viejo? ¿Quién hace lo correcto? ¿Quién se equivocó hace unos años plantando a diez por diez? ¿Quién está acertando hoy con variedades y marcos?

Pues nadie se equivoca siempre y nadie acierta siempre. La ventaja que tenemos en LAND es que vemos variedades, marcos, setos, modos de recolección a lo largo de todo el Valle del Guadalquivir y más allá. Desde Villanueva del Arzobispo hasta Beas de Huelva. Desde Gibraleón hasta Montoro. Desde Écija hasta Hornachuelos. Desde Cañada del Rosal hasta El Viso de Córdoba.

Y nuestro gran aliado el olivo a todo se adapta y resiste lo que hagamos con él.

Pero que tengamos clara una cosa: o adaptamos las plantaciones a la mecanización más o menos intensa o vamos a tener un problema de costes de y de recolección. De hecho ya lo están sufriendo algunas regiones. Por eso las nuevas plantaciones son setos. Con los números bien estudiados desde el principio. Y con las acciones agronómicas bien planificadas. Y que tengan claro algunos críticos, que el aceite tiene la misma calidad, incluso más. Que el medio ambiente no sufre más por un marco de plantación u otro. El único handicap es saber hacerlo. Y para eso ya tenemos años y años de experiencia.