Estamos en las fechas más tranquilas del año, si es que se puede decir eso en el campo. Siempre alerta, vigilando que no venga un imprevisto en forma de avería de riego, de plaga inesperada, de enfermedad radicular. Pero más de uno y más de dos pueden dar un salto unos días a la orilla del mar para olvidarse de las noches cordobesas en las que no refresca. En las que nos suena el despertador y sigue sin entrar fresquito por la ventana. 

Pero incluso en el verano los nuevos proyectos y las nuevas ilusiones no dejan de surgir. Y ya preparamos las transformaciones de fincas que nos harán verlas vivas, con presente y con futuro. 

Estudiamos los presupuestos, los suelos, los marcos, las orientaciones, las variedades que mejor se adaptan a cada rincón y soñamos con clientes satisfechos porque saben que su finca está cambiando para bien y adaptándose a los nuevos tiempos. 

Por muchos años con estas ilusiones veraniegas.